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viernes, 27 de febrero de 2015

Invisible


Quién ha visto un electrón, o un quark?
Y al famoso bosón de Higgs? Quién lo vio?
Higgs. Aunque no directamente.

En "La tabla rasa", Steven Pinker dice que nuestro cerebro está preparado para entender de forma intuitiva unos conceptos, pero otros no. Por ejemplo, la trayectoria de un tiro parabólico se entiende, "se ve" de manera intuitiva. No así el efecto de un campo electromagnético, aunque sea igual de real. Hay ideologías (económicas, políticas, etc), que se apoyan en lo intuitivo y obvian (o rechazan) lo que se le opone, aunque sea racional y empíricamente obvio.  Por eso enganchan.

Hurí.
Sin embargo, hay otras ideologías que se apoyan en lo no visible ni entendible intuitivamente. También enganchan.

Las 72 huríes, vírgenes del paraiso (masculino) de cierta religión quizás estén en el mismo plano de la (no) existencia que la tetera celestial de Bertrand Russell. Alguien las ha visto?

Mmm, parece que nadie pensó en el  paraiso de las mujeres. Habrá 72 hombres vírgenes?

De cualquier manera, encontrarse con 72 anhelantes vírgenes de cualquier sexo (obviamente apetecible para el flamante occiso/a) parece más bien un castigo infernal digno de un cuadro de Brueghel. O no?



                   Ah, la famosa Tetera espacial de B.Russell:
Si yo sugiriera que entre la Tierra y Marte hay una tetera de porcelana que gira alrededor del Sol en una órbita elíptica, nadie podría refutar mi aseveración, siempre que me cuidara de añadir que la tetera es demasiado pequeña como para ser vista aun por los telescopios más potentes. Pero si yo dijera que, puesto que mi aseveración no puede ser refutada, dudar de ella es de una presuntuosidad intolerable por parte de la razón humana, se pensaría con toda razón que estoy diciendo tonterías. Sin embargo, si la existencia de tal tetera se afirmara en libros antiguos, si se enseñara cada domingo como verdad sagrada, si se instalara en la mente de los niños en la escuela, la vacilación para creer en su existencia sería un signo de excentricidad, y quien dudara merecería la atención de un psiquiatra en un tiempo ilustrado, o la del inquisidor en tiempos anteriores.



Lo esencial es invisible a los ojos. El Principito.

Enlace: Steven Pinker en Redes de Punset



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